La semana ‘horribilis’ de Mariano Rajoy

GENTE DE HOY-. La última semana de este mes de mayo no empezó bien para Mariano Rajoy, superó la prueba de los Presupuestos, pero acabó con moción de censura por parte del PSOE.

La detención por parte de la Guardia Civil de Eduardo Zaplana –exministro y durante años hombre fuerte del PP en el Congreso- apenas duró unos días abriendo las noticias. Este jueves se conoció la sentencia de la primera época de la trama principal de Gürtel (quedan otras 7 piezas separadas), una de las principales causas abiertas contra el Partido Popular, y donde ya se reconoce abiertamente que en Génova 13 (sede nacional del PP) había desde 1989, todo un entramado financiero para beneficiarse de forma irregular, una ‘caja B’ que acabó, según el tribunal, en 2009.

El caso Gürtel es la espada de Damocles que lleva 9 años pendiendo sobre el presidente del Gobierno, y este jueves cayó, provocando un terremoto en la clase política española.

Tan solo un día después de conocer la sentencia –en la mañana de este 25 de mayo- el Partido Socialista presentó ante el registro del Congreso de los Diputados una moción de censura para echar a Mariano Rajoy de la Moncloa y designar a Pedro Sánchez nuevo presidente.

Posteriormente, Sánchez convocó a su ejecutiva de forma extraordinaria para informarles. En palabras del propio secretario general del PSOE, esta moción tiene como objetivo “constituir un Gobierno del PSOE que recuperaría la normalidad institucional, para después convocar elecciones”, sin aclarar qué plazos entienden desde la sede de Ferraz son los necesarios para completar esa “regeneración”, y por lo tanto, cuánto duraría ese Ejecutivo interino presidido por Sánchez.

El caso es que, para que esta moción prospere, se abre ahora un plazo para unas negociaciones que no se esperan fáciles. Tanto el procedimiento como los plazos que seguirá la iniciativa vienen fijados en el artículo 176 del reglamento del Congreso, que deja en manos de la presidenta de la Cámara Baja, Ana Pastor, la fijación de la fecha para el pleno.

Además, mientras esté vigente este procedimiento, Mariano Rajoy no podrá convocar elecciones. El artículo 115 de la Constitución recoge que “la propuesta de disolución de las Cámaras para la convocatoria de elecciones generales no podrá presentarse cuando esté en trámite una moción de censura”. Seguramente el líder del PSOE haya tenido muy en cuenta este precepto constitucional para impedir cualquier movimiento de Rajoy de convocar comicios anticipados.

Algo que descartó el propio presidente del Gobierno, que anunció este viernes en rueda de prensa, que no dimitirá y acusó al líder socialista de querer gobernar a “cualquier precio y con quien sea”. “Quiere ser presidente con cualquiera, el programa es lo de menos. Cualquier día le vemos pactando con Puigdemont”, criticó Rajoy.

Tras asegurar que la moción socialista es “lesiva” para los intereses de los españoles, y preguntado sobre su intención de agotar la legislatura, Rajoy aseguró que su intención es que la actual legislatura dure cuatro años. “Mientras dependa de mí, la legislatura se agotará”, sentenció.

El presidente del Gobierno también confirmó que la sentencia de la Gürtel se va a recurrir y que “no se ha condenado a ningún miembro del Gobierno. Esta sentencia se refiere a acontecimientos de 2003 y nada tiene que ver el Gobierno con lo sucedía entonces en Pozuelo y Majadahonda”, aseguró.

Ahora, una dura negociación

La moción de censura es un instrumento constitucional (art. 175 al 179 de la CE) que no sólo censura al presidente vigente, sino que obliga además a proponer un programa de gobierno y un candidato alternativo para la Presidencia del Ejecutivo. El candidato propuesto no es necesario que sea diputado, este es el caso de Pedro Sánchez.

A lo largo de la historia democrática de nuestro país se han presentado un total de tres mociones de censura sin que ninguna llegara a prosperar.

La primera fue en 1980 contra el Gobierno de UCD de Adolfo Suárez y con Felipe González como candidato; la segunda fue presentada por Alianza Popular (PP) contra el ya presidente González en 1987;  y la última fue presentada hace un año por Pablo Iglesias (PODEMOS) contra Rajoy, no prosperó porque tan solo contó con los votos de Unidos Podemos, ERC, Compromìs y EH-Bildu. La incitativa registrada por el PSOE este viernes sería la cuarta de la historia y la segunda dirigida contra Mariano Rajoy.

La últimas elecciones generales dejaron una situación endiablada en el Congreso de los Diputados y los números están tan justos que un puñado de diputados podrían cambiarlo todo.

Para que la moción de censura presentada este viernes por el PSOE prospere, sería necesario contar con el apoyo de 176 diputados. Una de las opciones sería: los votos del PSOE (84), sumados a los de Unidos Podemos (71) y Ciudadanos (32). Juntos lograrían 183 escaños.

Esta mayoría ya se intentó en 2016 y parece difícil que se dé en esta ocasión. Esta misma mañana, el secretario general de Ciudadanos, José Manuel Villegas, tras conocer la moción, afirmó que su partido rechazará la iniciativa registrada este viernes por el PSOE y solicitan a Sánchez que retire su moción para exigir al presidente del Gobierno que convoque elecciones generales, ya que ven la legislatura “agotada”.

El rechazo del partido naranja a la moción del PSOE, viene acompañada de la propuesta de presentar su propia moción de censura “instrumental” para que se disuelvan las Cámaras en el caso de que Rajoy se niegue a convocar comicios anticipados. Villegas no aclaró qué partidos se sumarían a esta iniciativa, ya que Ciudadanos no cuenta por sí mismo con los diputados necesarios para presentar la moción.

La otra opción para que salga adelante la iniciativa del PSOE es la que menos gusta a los socialistas.  Sus votos se tendrían que sumar a los de los partidos independentistas: PSOE (84), Podemos y sus aliados (71), ERC (9), PDeCAT (8) y PNV (5). En total 177 diputados. Sánchez no descartó esta opción aunque advirtió que su Gobierno “hará cumplir la Constitución”, en clara referencia a la situación catalana.

En este caso, si la moción no contara con el apoyo del PNV, el PSOE necesitaría los votos de EH Bildu (2), Coalición Canaria (1) y Nueva Canarias (1). Así obtendría la mayoría absoluta justa.

Vistos nos números, si Pedro Sánchez quiere echar a Mariano Rajoy del Palacio de La Moncloa y convertirse en presidente del Gobierno tendrá echar mano de la calculadora y vivir unas semanas frenéticas de negociaciones. Queda pendiente ver a qué precio.

Aunque Rajoy lo niegue, está en uno de los peores momentos de su mandato. Con unas elecciones municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina, el presidente tendrá que decidir hasta cuándo está dispuesto a aguantar.

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