Una corte femenina en el siglo XVI

GENTE DE HOY – La corte de Felipe II, el rey en cuyos dominios no se ponía el sol, fue el germen del poder femenino en la política de Estado. Las mujeres de las familias reales en el Siglo XVI y en los posteriores, incluso en el XX, eran las embajadores de la política patria en los países donde las casaban.

Sus obligaciones eran casarse con rivales de su familia para facilitar los acuerdos políticos y evitar, en la medida de lo posible, las guerras. Lo siguiente que tenían que hacer era dar herederos y si enviudaban regresaban a su familia dejando atrás a sus hijos.

Volvían a su corte, siendo reinas viudas, sin poder de decisión, sin responsabilidades pero poderosas. Juana de Austria, viuda del Príncipe Juan Manuel de Portugal, madre del rey Sebastián y hermana del rey más poderoso del S.XVI, Felipe de España, entendió a la perfección que podía ser mucho más que una viuda en un monasterio.

Juana acompañó a su hermano y educó a sus sobrinos pero lo hizo desde la libertad que le daba el Monasterio de Nuestra Señora de la Visitación de Madrid, que fundó en el Palacio del tesorero Real Don Alonso Gutiérrez. Uno de los pocos palacios que había en una ciudad que acaba de ser nombrada capital del Imperio español. Un Monasterio que sigue en pie, un palacio que es un museo y que gestiona Patrimonio Nacional. Un vestigio del pasado que se puede visitar y que se conoce como las Descalzas.

El monarca procede del culto mundo Habsburgo y su hermana Juana había recibido una educación exquisita en artes e incluso ciencias Los Habsburgo se convirtieron en los defensores de la fe católica en una Europa golpeada por la Reforma Protestante. Juana podía recluirse en el Palacio Real o podía tomar las riendas de su vida y darle sentido a su poder. Funda la Orden de las Clarisas Franciscanas, un refugio para las mujeres de la familia real española y de las del resto de Europa, que con la expansión del Imperio español permite a las mujeres de las grandes familias americanas y asiáticas desembarcan en este convento. A ellas y a sus dotes cargadas de dinero y de obras de arte.

 

 

Un convento en un Palacio cuyas paredes acogen obras de arte sacro que para sí querrían los mejores museos del Mundo. Un edifico en el que, actualmente viven 18 monjas, desde cuyas ventanas se disfruta del skyline de Callao y de un huerto que, si pudiese hablar, contaría los secretos de la historia de España.

Juana de Austria convirtió su destino monacal en la primera corte femenina de España, con la intención de ser influyente en la corte masculina de su hermano Felipe II y creó un espacio único donde se podía rezar e influir. No fue la única reina que terminó sus días entre sus muros, hasta una emperatriz está enterrada en el propio coro del Monasterio. Un convento atípico, de clausura sí, pero con Cuarto Real para que las “monjas” pudiesen recibir en privado a sus influyentes familias.

Los Habsburgo reinaron en España hasta 1 de noviembre de 1700, caprichos del destino, día de Difuntos, fallece una dinastía, pero la obra pía de una de sus mujeres permanece en pie y se ha convertido en uno de los secretos mejor guardados del Madrid de los Austrias.

Monasterio de las Descalzas

Plaza de las Descalzas, s/n, 28013 Madrid

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