Enrique y Meghan, todos los detalles de la boda del año

GENTE DE HOY-. Tan solo queda un día. La boda del príncipe Enrique (33) –nieto de Isabel II- y la actriz estadounidense Meghan Markle (36) se ha convertido en la boda del año.

Los entusiastas de las bodas reales ya esperan en la calle para no perderse detalle del enlace. En Windsor y en la capilla de San Jorge, todo está preparado para recibir a los novios y a sus 2.640 invitadosAllí se ha cuidado y estudiado hasta el último detalle y es que, si hay una institución en el mundo donde se guarde la tradición y el protocolo, es la monarquía inglesa.


Todo empezó el pasado mes de marzo. El Palacio de Buckingham publicó hace unos días un documento (escrito a mano en papel de vitela) donde se podía leer: “Isabel II por la Gracia de Dios, reina del Reino Unido e Irlanda del Norte y de nuestros otros reinos y territorios, cabeza de la Commonwealth y defensora de la fe” y, tras un breve párrafo, Isabel II daba su visto bueno “para la contratación del matrimonio entre nuestro muy amado nieto” y Meghan.

Este es, según la Ley de Sucesión de la Corona de 2013, el documento imprescindible -que se presenta ante el Consejo Privado- para que Enrique (sexto en la línea de sucesión a la corona) pueda casarse sin perder sus derechos. Además, más allá del título de alteza, el día de la boda conoceremos el título que su abuela –Isabel II- concede a la pareja.

Semana tras semana hemos ido conociendo los detalles del enlace. Desde el lugar del enlace hasta los regalos tienen un simbolismo para ellos.

El lugar. El castillo de Windsor tiene mucha relación con la Familia Real británica, más, incluso, es testigo de la Historia de Inglaterra. Localizado en el condado de Berkshire, a una hora aproximadamente en tren de Londres, sus paredes guardan recuerdos muy especiales para la familia del novio.

La ceremonia nupcial se celebrará en la capilla de San Jorge. De estilo gótico, está situada en el entorno del castillo. En esta iglesia han tenido lugar muchos momentos que sin duda Enrique guarda en su memoria. Entre otros: el funeral por la  Reina Madre (2002), la boda del príncipe Carlos con Camilla Parker-Bowles (2005) y en esa misma capilla fue bautizado Enrique. También allí está enterrada la reina Victoria o el padre de la actual reina, Jorge VI.

Hasta San Jorge irán llegando a partir de las 9 de la mañana los primeros invitados, pero será en torno a las 11.15 cuando los miembros de la familia real británica, por riguroso orden de protocolo, accederán al castillo por la Galilee Porch. Algunos lo harán a pie y otros en coche. Salvo la abuela del novio, la reina Isabel II, que, tal y como dicta el protocolo, llegará apenas unos minutos antes que la novia. El novio llegará acompañado y asistido por su hermano, el príncipe Guillermo, duque de Cambridge, que, tal y como hizo su hermano Enrique en 2011, actuará como best man (padrino).

Las nupcias estarán oficiadas por el deán de Windsor, David Conner, junto con el máximo responsable de la Iglesia anglicana en los Estados Unidos, Michael Bruce Curry, que pronunciará la homilía. Justin Welby, arzobispo de Canterbury, tomará los votos matrimoniales.

Cuando finalice la ceremonia, aproximadamente una hora después, los novios se subirán en un elegante coche de caballos de la marca Ascot Landau para hacer un recorrido (de unos 25 minutos) por Windsor, irán escoltados por un regimiento de caballería. Posteriormente, los novios y los invitados asistirán a una recepción-almuerzo ofrecida por la reina Isabel II; y ya por la noche, disfrutaran de una fiesta organizada por el padre del novio, el príncipe Carlos.

 

El vestido de la novia. Se ha comentado mucho sobre cómo será el vestido que lucirá Meghan en su enlace. Las pistas que conocemos hasta el momento son: que serán dos vestidos, uno para la ceremonia y otro para fiesta que ofrece el príncipe Carlos para amigos íntimos y familia por la noche. Según fuentes cercanas a Palacio, el vestido para la ceremonia puede ser firmado por los diseñadores Ralph & Russo, la misma que la vistió para las fotos del compromiso. Según las reglas de protocolo el vestido no puede ser excesivamente provocador y queda la duda si en los complementos hará un guiño a la fallecida princesa de Gales.

 Seguramente ambos vestidos cuenten con el visto bueno de Jessica Mulroney, estilista y amiga íntima de Meghan que se ha convertido en una especie de wedding planner. Quedan pocas horas para salir de dudas.

 

El traje del novio. No solo la novia ha guardado en secreto los detalles de su vestido. No conocemos muchos detalles de cómo irá vestido el príncipe Enrique. Todo se apuesta a que lucirá uniforme militar como ya hicieran su padre –de comandante de la Armada-; o como su hermano –de Guardia Montada Irlandesa- en su boda con Kate Middleton en 2011. En el enlace de Guillermo, Enrique vistió uniforme de capitán de los Blues and Royals aunque puede que en esta ocasión apueste por homenajear a sus compañeros de la Real Fuerza Aérea.

 

Los invitados. 2.640 invitados (1.200 ciudadanos, 200 representantes de entidades benéficas, 100 alumnos de escuelas locales, 610 miembros de la comunidad del castillo de Windsor y 530 miembros de la Casa Real) acompañarán a los novios este sábado.

Por supuesto no todos asistirán a la boda ni al banquete posterior. Por expreso deseo de los novios se ha tramitado invitación a “ciudadanos de a pie”. Se espera que haya presencia de casas reales europeas, aunque no de la más alta representación.

Por parte de la Casa Real española no se espera la presencia de los reyes. Quizá deleguen en la reina Sofía, a la que, además, une una relación familiar con el abuelo del novio, el Duque de Edimburgo (son primos), y guarda buen trato con la casa Windsor.

 

El menú del chef real. Este lunes el Palacio de Kensington hacía públicos los detalles del gran banquete. El jefe de cocina de la reina Isabel II, Mark Flanagan, será el encargado de cocinar todo lo relativo al menú de la boda como de la recepción que la reina Isabel II ofrecerá mientras nos novios recorren las calles.

Aunque los detalles del menú están cerrados, los cerca de 600 invitados que accedan a los salones del castillo disfrutarán de un menú compuesto de productos locales de temporada y no será una comida larga sentados a la mesa, sino que las viandas serán servidas en tazones de comida y canapés. El resto de invitados que no accedan al castillo, tendrán que llevar su propia comida.

El pastel de boda será elaborado por la pastelera Claire Ptak con ingredientes orgánicos, según anunció la Casa Real este martes.

 

La presencia de Diana de Gales. En su primera entrevista juntos el pasado mes de noviembre, el príncipe tuvo muy presente a su madre y reconocía que “mi madre y ella (Meghan) serían como uña y carne”, esta afirmación trazaba una línea en el recuerdo de muchos ingleses.

El anillo de pedida de la princesa Diana le correspondió a Kate Middleton –duquesa de Cambridge- por un pacto entre hermanos. Tras el fallecimiento de su madre, Guillermo y Enrique acordaron que el zafiro que el príncipe Carlos le regalo a Diana, le correspondería al primero que contrajese matrimonio. Esto no impidió que el anillo de pedida de Meghan no tuviese un su recuerdo en forma de dos diamantes que pertenecieron a fallecida princesa.

Además, a la ceremonia no faltarán ninguno de los hermanos vivos de Diana de Gales y una las tías maternas del novio, Lady Jane, representará a la familia Spencer leyendo durante la ceremonia en la capilla de San Jorge. También las rosas blancas de jardín –las preferidas de la madre del novio- adornarán la iglesia junto con las peonías, preferidas de la novia.

Como ya hizo su hermano Guillermo, los novios han solicitado que los regalos sean enviados a organizaciones benéficas. Algunas de ellas con las que colaboraba su madre.

 

La familia de la novia. Habitualmente nada de lo que hace o afecta a la Familia Real británica nos deja indiferente. Pero lo cierto es que en esta ocasión la familia de la novia les ha robado el protagonismo.

Durante las semanas previas al enlace los Markle  -padre, hermanos, cuñada e incluso sobrinos- parece que se han propuesto fastidiar la boda a los novios. No extraña que la novia haya excluido a la troupe Markle de la boda.

Por un lado tenemos al padre de la novia. Podríamos considerar el padrino virtual. Thomas Markle, de 73 años, se casó con la madre de Meghan en segundas nupcias, separándose de ella pocos años después. En la actualidad, vive muy lejos del Reino Unido, concretamente en México. Allí es donde fue fotografiado mientras observaba unas fotos de los novios y tomándose medidas para un hipotético traje. Este reportaje fotográfico fue presuntamente pactado (y cobrado), según la revista TMZ.

Este escándalo hizo que el señor Markle tuviera que rechazar acudir a la boda de su hija para, unas horas después, volver a invitarse.

Finalmente, tal y como ha confirmado su hija en un comunicado, no acudirá a Windsor tras haber sido sometido a una operación cardiaca. “Lamentablemente, mi padre no estará en nuestra boda. Siempre me he preocupado por él y espero que pueda tener el espacio que necesita para centrarse en su salud”, señalaba Meghan en el comunicado.

El hermanastro pistolero y la hermanastra. Thomas Jr., de 51 años, es hijo del primer matrimonio del padre de Meghan. Vive en Oregón y el año pasado fue arrestado por apuntar con un arma a su mujer, luego fue absuelto.

Con él se han frotado las manos los tabloides ingleses. No contento con haber escrito una carta abierta al príncipe Enrique – publicada en In Touch–  donde advierte al nieto de Isabel II de que no es “demasiado tarde” para cancelar el enlace y acusa a su hermanastra de estar haciendo “el papel de su vida”, también tiene previsto participar en varios programas de televisión como tertuliano (suponemos que no para tener buenas palabras hacia la novia).

Samantha Grant, la otra hija de Thomas y medio hermana de Meghan. Vive en Florida y fue la primera en lanzarse al barro. El pasado mes de abril anunció que estaba escribiendo un libro en el que bajo el título de The Diary of Princess Pushy’s Sister (El diario de la hermana de la princesa trepa), acusó a la novia del príncipe Enrique de “ambiciosa, fría y calculadora” y de haber planeado todo para convertirse en princesa desde la más tierna infancia. Samantha también se reconoció responsable de la negociación de las fotos de su padre y ha tenido un encontronazo con los paparazzi estos últimos días. Desconocemos si este altercado impedirá participar a Samantha en tertulias televisivas el día del enlace, como tenía previsto.

La cuñada y los sobrinos. Tracey Dooley y sus dos hijos, Tyler y Thomas Markle, han sido los últimos en subirse al carro. Han reconocido que hace más de 20 años que no ven a Meghan y no tienen contacto alguno con ella. Tampoco han sido invitados al enlace pero esto no les ha impedido aterrizar en Londres. Y todo para acudir a una cadena de televisión británica y participar también como comentaristas nupciales.

No extraña que con todo esto, la novia haya excluido a la troupe Markle de la boda.  Solo estará acompañada de su madre. Doria Ragland, madre de Meghan, aterrizó este miércoles en Inglaterra, y sí permanecerá junto a su hija. Las dos pasarán la noche previa a la boda en Cliveden House, una mansión convertida en hotel a unos 15 kilómetros de Windsor. Por la mañana ambas viajarán en coche hasta la capilla de San Jorge de Windsor, donde se celebrará la ceremonia y puede que, a falta de padrino, sea ella la que acompañe a su hija hasta el altar.

 

Han pasado diez años desde la última boda en Windsor –la de Peter Phillips, sobrino de la reina- y los habitantes de esta población, acostumbrados a recibir a la Familia Real por sus calles, tendrán el honor de presenciar este sábado un enlace de cuento de hadas: el de un príncipe y una actriz de Hollywood.

Para conocer más detalles sobre el protocolo del enlace, hemos hablado con Pilar Muiños, directora de desarrollo online de la Escuela Internacional de Protocolo de Galicia, que seguirá todo en directo desde Windsor.

 

 

Ya solo queda esperar a que el tiempo sea bueno, y que sean felices.

 

FOTO: Buckingham Palace (royal.uk)

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