La legislatura de Rajoy entra en ‘tiempo muerto’

GENTE DE HOY-. Comienza una semana clave para la política española.  Toda la oposición da por muerta la legislatura y hace notar la necesidad de convocar elecciones anticipadas y darle voz a los españoles, el problema es que no se ponen de acuerdo en cómo hacerlo.

Mientras, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, acorralado entre las palabras del líder del partido de la oposición -hasta hace poco hombre de Estado con una fluida relación como consecuencia de la aplicación del artículo 155 en Cataluña-, y los autos de los jueces de la Audiencia Nacional, que sitúan a su partido como epicentro de un entramado corrupto y a él mismo como un testigo poco creíble. Nadie sabe qué pasa por la cabeza del presidente estos días.

Con todo, arrancamos la semana con los ojos puestos en la Carrera de San Jerónimo. Será en el Congreso de los Diputados donde se celebrará una de las sesiones más importantes. La Mesa de la Cámara Baja calificó este lunes la moción de censura presentada por el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y fijó para este jueves a las 9 de la mañana el comienzo de la sesión y se votará el viernes.

Tres días. Es el tiempo máximo que tiene el candidato Sánchez para convencer al resto de la Cámara para que le nombre presidente del Gobierno para, según sus palabras, “recuperar la estabilidad, atender urgencias sociales y limpiar las instituciones” y posteriormente –“cuanto antes”- convocar elecciones.

Pedro Sánchez cuenta con el apoyo unánime de su partido. Tras la celebración de una Ejecutiva extraordinaria el pasado viernes, donde se manifestó el apoyo cerrado de sus miembros, el líder socialista se dirigió esta tarde de lunes al Comité federal de su partido. Allí, Sánchez volvió a apelar a la dicotomía a la que se tendrán que enfrentar los 350 diputados. “La pregunta que se tienen que hacer [los 350 diputados] es que, si después de la sentencia de Gürtel, Mariano Rajoy puede seguir siendo presidente del Gobierno, sí o no”.

El líder socialista volvió a justificar la presentación de la moción de censura “constructiva” para dar “estabilidad”  a una situación de “emergencia nacional” ante sus líderes regionales. Ellos –ya a puerta cerrada- le mostraron un apoyo unánime y tan solo pusieron un límite: la no negociación con los independentistas. Sobre la fijación de una hoja de ruta concreta y el posible calendario para fijar las elecciones prometidas por Sánchez, tan sólo el presidente valenciano, Ximo Puig, resaltó a su llegada a Ferraz que tendrá que fijarse “lo antes posible”. Ni el propio Sánchez avanzó a los suyos cuál es el calendario que seguiría en caso de que la moción prosperara.

Algo más complicado lo tiene el PSOE a la hora de sumar apoyos para su iniciativa en el Congreso. Necesita el apoyo de 176 diputados y de momento cuenta con el apoyo de Nueva Canarias (1 escaño); Compromís (4 diputados) y, aunque se dan casi por seguro, parecía contar con los votos de Unidos Podemos (67 votos) pero el líder de la formación morada, Pablo Iglesias, anunció en la mañana de este lunes que serán las bases del partido los que decidan estos días qué votar el próximo viernes.

Además, Iglesias aumentó la presión sobre Sánchez reconociendo que si pierde la moción “sería un fracaso estrepitoso para Sánchez. Esa posibilidad le situaría fuera de la política”, ha dicho el líder de Podemos.

Las dudas surgen por ver qué harán los partidos nacionalistas. El Partido Nacionalista Vasco anunció su disposición a “hablar” con los socialistas para conocer cuál es su planteamiento respecto a Cataluña y sobre las “aspiraciones de Euskadi”. Lo cierto es que los jeltzales afean a Sánchez no haberse puesto en contacto con ellos y, en todo caso, explican que “difícilmente” podrán estar en “una operación” en la que se incluya a Ciudadanos.

Algo más claros en sus posiciones son los miembros del PDeCAT. Su portavoz en el Congreso, Carles Campuzano, aseguró hoy que la prioridad para ellos es desalojar a Rajoy de La Moncloa pero también advierten que no compartirán apoyo con el partido de Albert Rivera.

Parecida reflexión hacen desde Esquerra Republicana. Hoy, su portavoz en el Congreso, Joan Tardá, acusó a Sánchez de “poca talla” y de “mala educación” por no haber negociado su moción. También han pedido a los socialistas que “corrijan” posiciones como “insultar permanentemente al republicanismo catalán”, en alusión a las críticas al nuevo presidente de la Generalitat, Joaquim Torra.

Rivera y su plan B

Si hay alguien interesado en que se celebren lo antes posible unas elecciones generales, es Albert Rivera. Con las encuestas dándole un auge espectacular, el líder naranja dio hoy la legislatura por “liquidada” y también el pacto de investidura con el Partito Popular. Rivera reclama cuanto antes darle la voz a los españoles.

El líder de Ciudadanos ofreció este lunes a Mariano Rajoy un fin de legislatura pactada “para que se cumplan los Presupuestos y seguir adelante con el artículo 155” en los próximos meses y con una convocatoria electoral para este otoño. “Pedimos al Gobierno que rectifique, que no se enroque, que asuma la realidad y si está dispuesto a discutir un fin ordenado de la legislatura, nosotros estamos dispuestos a hablar con el Gobierno”, anunció Rivera hoy en rueda de prensa.

 

En el caso de que las negociaciones con el Gobierno no prosperen. Rivera presentó su Plan B. El comité ejecutivo de la formación naranja dio hoy luz verde a la decisión de Rivera de no apoyar la moción de censura de los socialistas. Rivera pide “rectificar” a Sánchez sobre su moción para negociar otra iniciativa que lleve a los españoles a las urnas. Esta moción, presentada por Rivera como “instrumental”, contaría con un candidato “independiente” a la Presidencia del Gobierno únicamente para convocar los comicios.

En el caso de que los socialistas no cambien de opinión, el líder de Ciudadanos tiene otro plan bajo la manga. Presentarían su propia moción (necesitarían el acuerdo con otros grupos minoritarios como Coalición Canarias, Nueva Canarias y Foro Asturias) y negociarían con PSOE sacarla adelante. “A ver si el PSOE está dispuesto realmente a solventar la crisis institucional y devolver al pueblo español lo que es suyo o está pensando en llegar de cualquier manera, con cualquier y a cualquier precio al Gobierno”, insistió Rivera.

Por su parte, desde el Partido Popular nadie da por muerto a Rajoy. Su coordinador general advirtió hoy que Rajoy “no se plantea dimitir”. En declaraciones a la cadena SER, también descartó la celebración de un congreso extraordinario.

Pase lo que pase, parece que la iniciativa del PSOE en forma de moción de censura dio el pistoletazo de salida para evacuar a Mariano Rajoy de La Moncloa. El presidente se enfrenta esta semana a su segundo debate de estas características  en lo que llevamos de mandato.

Con los escenario ajustándose cada día que pasa, el presidente continúa con su estrategia de permanecer sentado a esperar -entre las presiones de la Gürtel y la oposición en el Congreso-, queda pendiente comprobar si la terapia dejar pasar el ‘tiempo muerto’ le vale también para esta ocasión.

 

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