Sáenz de Santamaría y Casado, batalla final por el liderazgo del PP

GENTE DE HOY- Bajan aguas turbulentas por la madrileña calle Génova. La sede nacional del Partido Popular ha sido durante un mes el epicentro del terremoto que sacude el principal partido del centro derecha español. Este fin de semana, los populares celebran su congreso extraordinario para elegir al sucesor de Mariano Rajoy con una certeza: nadie sabe qué puede pasar.

Este viernes da comienzo el 19º congreso extraordinario nacional. Convocado bajo el lema de ‘El futuro de España’, es el cónclave más importante que recuerdan los conservadores desde que en 1977 celebraran su primer congreso que -bajo el lema de ‘Democracia en libertad’- unió bajo las siglas de Alianza Popular a siete partidos del centro derecha español.

El sistema de primarias a doble vuelta elegido por el Partido Popular establece en primer lugar la consulta a los afiliados. La militancia habló el pasado día 5 de julio y eligió a Soraya Sáenz de Santamaría (21.512 votos) como la favorita, pero dejó a Pablo Casado (19.954 votos) a poco más de 1.500 votos de diferencia. Y así, Pablo Casado (Palencia, 1981) y Soraya Sáenz de Santamaría (Valladolid, 1971) son los candidatos elegidos por los afiliados para la siguiente parte del proceso que se celebra este fin de semana.

Muchos militantes y dirigentes temían el sistema elegido para la renovación del liderazgo. Algunos ya aventuraron que de la votación de la militancia, poco acostumbrada a decidir sobre los temas internos de su partido, podría salir cualquier cosa. Y así fue.

Este fin de semana llega la segunda vuelta de las primarias pero ya no votan los militantes. La decisión final recae sobre 3.134 personas, los compromisarios (delegados) con derecho a voto.

Pero, ¿quiénes son los compromisarios? Estas personas han de ser necesariamente militantes al corriente de pago del Partido Popular. En su mayoría son cargos y miembros de la estructura del partido, y por lo tanto, con intereses y cargos, que dependen de lo que voten este sábado.

¿Cuántos son? De los 3.134 delegados: 522 son natos por su posición en el partido, y 2.612 han resultado electos.

Los 2.612 compromisarios electos son repartidos geográficamente siguiendo un criterio doble. El 75% se reparten de acuerdo al censo de afiliados del partido (puesto en cuestión por su sobredimensión) y el 25% en función de los resultados electorales de las últimas elecciones. Gracias a este sistema, seis autonomías concentran la mayoría de los compromisarios: Andalucía, con 475 representa el 18,2%; Comunidad Valenciana, con 349 (13,4%); Galicia, con 279 (10,7%); Castilla y León, con 278 (10,6%); Madrid, con 207 (7,9%) y Castilla-La Mancha, con 199 (7,6%).

¿Cómo se eligen?  Su elección se realizó en la segunda urna en la que los afiliados tenían que depositar su papeleta el pasado día 5 de julio. Los compromisarios debían presentarse en listas abiertas sin afiliación oficial (sí oficiosa) a los candidatos a presidir el partido. Por ejemplo, es importante saber qué posición tomarán este sábado los compromisarios comprometidos con la candidatura de María Dolores de Cospedal, desbancada del proceso en la primera vuelta.

Lo cierto es que es un cuerpo electoral muy maleable y los candidatos lo saben. Por eso los delegados llegan al hotel Auditorium de Madrid entre un cruce de cifras interesado. Casado y Soraya, a pocas horas de la votación, elevan la tensión y ambos aseguran tener cerrado el 60 por ciento de los apoyos.

La candidatura de la exvicepresidenta dice contar con el apoyo de unos 1.800 compromisarios. Calculan que se está produciendo un ‘trasvase’ a su favor del 50 por ciento de los compromisarios de los territorios donde ganó María Dolores de Cospedal (que apoya a Casado) en la primera vuelta de las primarias.

Por su parte, el vicesecretario de Comunicación tiene sus propios números que le dan como favorito. Aseguran contar con el 65 por ciento de los apoyos, es decir, más de 2.100 compromisarios le habrían confirmado su apoyo.

Aunque ambos candidatos saben que los números que manejan superan con mucho el número de delegados con derecho a voto, juegan al conocido como ‘efecto arrastre’ o dicho de otro modo, esperan que algunos de los compromisarios opten por ‘subirse al carro’ vencedor.

Este fin de semana también pone fin a 15 días de campaña que algunos califican de “locura”. Casado y Sáenz de Santamaría intentaron mantener la compostura desde la noche electoral pero sin mucho éxito.

La que fuera mano derecha (y en ocasiones también la izquierda) del expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy, fue la primera en tender la mano a Casado la misma noche en la que se conocieron los resultados de las votaciones. “Me gustaría que juntos pudiéramos ofrecer a los militantes la integridad”, dijo.

Casado, por su parte, hizo guiños a todos los candidatos que se habían quedado fuera en la primera vuelta. En especial a la exsecretaria general, María Dolores de Cospedal. “En mi candidatura “cabe todo el mundo”, señaló el diputado.

Ambos candidatos hacían llamamientos a la unidad, el problema es que cada uno se veía a sí mismo encabezando esa hipotética candidatura. Y así, durante los 15 días de campaña que han precedido a este congreso, más que debate de ideas, ambos candidatos se han afanado en lanzarse criticas (con polémicos vídeos incluidos): Casado por la gestión en el Gobierno de Rajoy de Soraya, y Soraya por los apoyos recibidos por parte de la vieja guardia (Aznar, Cifuentes, Aguirre) a Casado.

Sea quién sea el elegido, el Partido Popular se juega este fin de semana mucho más que un simple liderazgo. Les toca regenerarse si quieren ser el partido que vuelva a ilusionar al centro derecha español y ganar la elecciones a Pedro Sánchez.

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