Pablo Casado, de chico para todo de Aznar a líder para recuperar las esencias de la derecha española

Pablo Casado Blanco (Palencia, 1981) se convirtió este sábado en el quinto presidente del Partido Popular tras vencer en la segunda vuelta de unas primarias históricas (por su novedad) a la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.

El nombre de Pablo Casado era uno de esos que siempre sonaban en las quinielas para todo: candidaturas municipales y autonómicas, puestos en las ejecutivas, etc… Quizá para la única quiniela a la que no sonó desde el primer momento fue para ocupar el puesto que dejó vacante Mariano Rajoy hace tan solo mes y medio. Antes, se suponía, tenía por delante otros favoritos, como el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijoo; la exsecretaria general, María Dolores de Cospedal y su eterna contraria en el Gobierno y mano derecha del presidente Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría.

Pero ayer, el diputado dio la campanada y se impuso por más de 400 votos a Santamaría. Pablo está casado y tiene dos hijos, es diputado en el Congreso por la provincia de Ávila desde 2011, donde llegó impulsado por uno de sus antecesores en su actual cargo, José María Aznar.

El palentino comenzó en política hace ahora 15 años. Llegó al PP madrileño de la mano de Esperanza Aguirre, quien le incluyó en sus listas para las elecciones autonómicas de mayo de 2007, fecha en la que el joven se convirtió en diputado autonómico. Su escaño en la cámara autonómica lo compaginó con el liderazgo de las Nuevas Generaciones regionales. No renunciaría al acta hasta dos años después, en 2009, cuando fichó por José María Aznar como jefe de Gabinete.

El expresidente del Gobierno se convirtió en su mentor político, tanto, que llegó a decir en 2015 que si alguien tenía que tomar su relevo, ése debería ser Casado. Ayer, en su primer discurso tras ser elegido líder del partido, Pablo Casado no se olvidó de su ‘padrino’ político (ausente en el congreso de este fin de semana) y reivindicó el papel de Aznar como “regenerador” del partido al que ahora él mismo está llamado a unir y renovar.

Pablo tenido una trayectoria meteórica. El diputado saltó a la planta noble de la calle Génova en 2015, cuando, tras dejar la presidencia de las Nuevas Generaciones regionales, fue elegido portavoz del comité de campaña del PP para las elecciones autonómicas y municipales. En ese mismo año, Mariano Rajoy remodeló su cúpula y le fichó como vicesecretario de Comunicación bajo las órdenes de María Dolores de Cospedal. Su puesto le obligó a estar muy presente en los medios de comunicación, en los buenos y en los malos momentos. “Yo he dado la cara cuando nadie quería darla”, reivindicó en su campaña de las primarias.

Ahora, con 37 años, Pablo Casado está llamado a regenerar y fortalecer un PP hundido tras perder el Gobierno hace menos de dos meses y con unas encuestas a la baja. Llega al liderazgo con un discurso regenerador y, como se pudo comprobar ayer mismo, lleno de energía. Emoción e ilusión pero con una clara vuelta a las señas de identidad de los conservadores.

Ayer, en su primer discurso ante los más de 3.000 compromisarios, Pablo Casado, manejó un discurso con fuerte contenido ideológico, algo que mantuvo durante la campaña. El nuevo líder recupera valores como el de la familia, la libertad, la seguridad, la defensa de la vida o la unidad de España. Éstos serán los ejes del nuevo Partido Popular, un partido que, pese al relevo generacional, mira más hacia a la derecha.

Otro de los desafíos del nuevo líder será lograr la unidad “real” que tanto ha prometido. Durante toda la campaña aseguró que si él ganaba, nadie perdería. Ahora se enfrenta a los distintos sectores para conseguir de facto la integración. Sobre él recae el peso de curar las heridas abiertas durante estas semanas donde se cruzaron duras acusaciones con miembros de la candidatura de Sáenz de Santamaría.

Eso sí, Casado avanzó los nombres de su Comité Ejecutivo Nacional, en los que figuran varios exministros que apoyaron en primera vuelta a María Dolores de Cospedal, como Dolors Montserrat, Isabel García-Tejerina, Rafael Catalá y Juan Ignacio Zoido.

Por el momento aún no se conoce el nombre de la persona que ocupará la Secretaría General del partido. Algunos ya manejan el nombre de Esperaza Oña. La sevillana es diputada autonómica en el Parlamento andaluz y miembro de una de las federaciones más fuertes en el partido. Precisamente, una de las primeras metas que tendrá que superar el nuevo equipo serán los comicios en Andalucía, previstos para antes de final de año.

Casado también tendrá que lidiar con la investigación que el Tribunal Superior de Justicia de Madrid tiene abierta para aclarar cómo obtuvo el Máster sobre Derecho Autonómico que realizó en 2008 en la Universidad Rey Juan Carlos. El nuevo presidente del PP defendió la legitimidad de sus títulos y publicó los papeles que obran en su poder para certificar sus palabras.

El 19 congreso nacional puso ayer fin a unas semanas de auténtico vértigo en el Partido Popular. Nunca antes los conservadores se habían enfrentado a una renovación de liderazgo mediante unas primarias. Muchos militantes aseguran que su partido está hoy “más fuerte” y con un líder con gran proyección, discurso claro y contundente, muy del gusto de sus votantes y de algunos que dejaron de votarles en los últimos comicios.

El PP vuelve al tablero de juego. Lo que hace tan solo unos meses parecía impensable, hoy es una realidad. Su éxito dependerá de su capacidad de adaptación a un sistema político muy cambiante y hacerse con su espacio propio.

De momento una nueva cúpula ya cuenta con toda la legitimidad para avanzar, como diría Fraga, sin “tutelas, ni tutías”.

 

Foto: Flickr PP.es

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